Sobre Alexander Payne
Saturday, June 16th, 2007En algun dvd de La dolce vita hay una introducción por Alexander Payne, que si mal no recuerdo, aparece sentado a la mesa de un bar charlando sobre Fellini.
Hace poco vi Paris je t´aime, película de varios directores. Hay algunos cortos que valen la pena. Uno de los que más me gustó es (sacando el final) el de Alexander Payne. Cineasta que ya me venía gustando desde Entre Copas y Las confesiones del Sr. Smith (también sacando el final) Pero qué importa:
Alguna vez, escribí esto:
En “Las confesiones del Sr. Smith”, descubrimos a un cineasta con ideas propias, que supo crear un personaje débil, creíble. En “Entre Copas”, Alexander Payne sigue regodeándose en el pesimismo y buscando un rayo de luz en las penumbras. El argumento: Dos amigos encaran un viaje por los viñedos de su país.
Sin dudas, Paul Giametti es un actor con carisma. Como a Johnny Depp los personajes fantásticos, manieristas, a De Niro los mafiosos, a Giametti (Storytelling, Esplendor Americano), les caen al pelo los personajes pesimistas. Sus expresiones de hastío son saboreables, reconocibles.
Y justamente, de saborear se trata esta historia. Durante el film asistimos a una especie de despedida de soltero de uno de los protagonistas. Los dos son amigos y viajan por los viñedos norteamericanos para probar los diferentes vinos. Uno actor (Tomas Haden Church), otro escritor (Giametti) los dos parecen bastante fracasados e intentan dejar alguna huella antes de que sea demasiado tarde. El actor,que es el que se va a casar, sabe que le queda poco tiempo para disfrutar de las mujeres y quiere aprovecharlo. El escritor, parsimonioso, intenta descubrir los matices de la vida sopesando los diferentes vinos; honra su universo de ordenado pesimismo, tal vez por las dudas, para no volver a creer. Así, descubriremos que prefiere el Pinot por ser muy delicada su cosecha.
Saboreamos en la película también el contrapunto del jazz que acompaña las peripecias de los protagonistas. Esto último más el paisaje y las expresiones de Giammetti hacen que el film se deslice con gusto por el paladar. Con recursos como la sátira (acuérdense de la escena de la boda en Las Confesiones del Sr. Smith), y el viaje como descubrimiento, Alexander Payne promete coherencia en su obra, algo que últimamente no encontramos mucho en el cine.
Corsólogo Adrián

