Bullet Ballet, de Shinya Tsukamoto, 1998, 97 min. Starring, Shinya Tsukamoto, Hisashi Igawa, entre otros.
Una japonesa de pelo corto avanza hasta el borde del subterráneo, levanta sus manos y trata de hacer equilibrio para no caerse dentro de la vía. El subte pasa sin detenerse; de los zapatos de la chica salen chispas, su cuerpo se sacude, al borde de ser succionada por la estructura de metal. En otro escena, un hombre sopesa el peso de un arma, saca una bala y la colaca entre sus dientes.
El ansia de violencia en una joven pandilla es el elemento que teje Bullet Ballet. Como en el jazz, podemos decir que el film juega a las variaciones sobre este tema con un imaginario visual potente.
Hay cineastas puramente visuales y otros que no pueden filmar sin una historia sólida atrás. Tsukamoto, el director -y actor- de Bullet Ballet, pertenece a la primera categoría. Por lo tanto, es un director, también, para un espectador que se emocione con un buen plano o una buena fotografia, y que pueda dejar de lado la ambiguedad de la trama.
Hecha esta aclaración, Bullet Ballet tiene momentos de tensión creciente y de belleza visual incomparable. Filmada en un blanco y negro frenético, zigzagueante, con una fotografía bastante expresionista y un banda de sonido rockera, la película desarrolla una metáfora entre el choque de generaciones.
En la excelente entrevista que viene con los extras en el dvd, el director explica su visión de la juventud actual: amamos la violencia como una referencia a películas y actitudes pero no sabemos realmente lo que es; nacimos después de la Segunda Guerra Mundial.
Goda, el protagonista del film, se va a comprar un arma después de tener que aguantar el suicidio de su esposa, quien alternaba una pandilla de delicuentes clase media. Con el arma comienza el camino de convertirse en uno de ellos, a pesar de la diferencia de edad. Ya es tarde cuando él logra entrar al grupo: asesinan a un boxeador y la sombra de un yakuza (mafioso japonés) ronda la pandilla, que tal vez conozca el peso de la verdadera violencia.
Si buscamos referencias, caemos rápido en Godard, en la nouvelle vague (el uso de la cámara) y por la obsesión y detalle con los objetos (armas, metal, etc), recordamos también a David Cronenberg.
Tsukamoto dirigió antes, entre otras, Tetsuo The Iron Man, de gran repercusión entre los fanáticos del cine asiático y el experimental.
Ambigua e hipnótica por momentos, Bullet Ballet tiene ese no sé qué de película de culto.
Corsólogo Adrián