Another Lonely Hitman , de Rokuro Mochizuki
Diez años después de su realización, llega la edición en DVD de la película de culto de Rokuro Mochizuki (adaptación de un libro de Yamanouchi; escritor dedicado al manga y a la narración de historias policiales). Si tenemos que elegir un género, podemos presentarla como una película de gángsteres y también como una de yakuzas, que sería lo que mejor la vende a los ojos occidentales. Y, para dar más vueltas, es un film de los llamados neo-noir. Veamos.
Noir? En el noir, los críticos señalan a un par de películas pos segunda guerra mundial (The Maltese Falcon es una y Touch of Evil, otra) Luego, el noir evolucionó a neo-noir con Underworld (dirigida por Josef von Sternberg), “el primer film de gángsters moderno donde los héroes son en realidad criminales” –según Film Noir: An Encyclopedic Reference to the American Style– Aunque podríamos llenar la página con definiciones, conviene, por la variedad de temáticas en los films actuales, que el término noir sea aceptado como atmósfera, tono de un film. De lo contrario, podríamos suponer que Bad Santa, muy buena película por cierto, es neo-noir.
Por qué yakuza? La palabra yakuza significa 8-9-3 (8 es igual a ya, 9 a ku, y 3 a za). El término pertenece al juego de cartas japonés Oicho-Kabu en el que la jugada ganadora debe sumar 19. 8 más 9 más 3 es veinte, no? Bueno, si tenés veinte no tenés nada, te pasaste por poquito. De ahí el uso de la palabra yakuza, algo que no tiene valor para la sociedad, un marginado. Los primeros yakuzas eran shogunes samuráis; luego de un tiempo de paz, quedaron desempleados. Comenzaron entonces a robar en la ciudad y con el tiempo, terminaron armando mafias.
¿Y qué tal la película? Bueno, comienza con el primer trabajo que le encargan a Tachibana, un yakuza moderno, que dispara en la cabeza al líder de una banda de mafiosos. Quizás la escena más violenta y gore del film, donde podemos apreciar unos sesos que se derraman sobre el mantel blanco. Tachibana siente que está mal lo que hizo, especialmente disparar a la hija del jefe mafioso en la pierna, y pide que llamen a la policía. Pasa diez años en la cárcel.
Al salir, descubre que las reglas en su banda cambiaron. Los negocios y las jerarquías se mezclan, a la pornografía se le suma la droga. Pudo dejar la heroína en la cárcel y siente un odio particular contra los dealers.
Conoce a Yuki, una prostituta casi adolescente. Aunque es impotente al tener relaciones sexuales, la chica le gusta. En sus momentos de ocio recorre la ciudad con su compañera y luego hace los ajustes de cuentas que sus jefes le encargan. Tachibana es un hombre seguro y tranquilo, sabe que está perdido. Compartir su vida con Yuki (no sólo prostituta, sino también una drogadicta a la que debe ayudar) le da fuerzas para dejar el clan.
Los tonos azules, fríos, los fraseos del cool jazz a la Miles Davies, acompañan los pasos perdidos de Tachibana, nuestro solitario yakuza. La cámara en mano, los planos rebuscados, bien compuestos son el fuerte del film. La referencia es bastante obvia, la “nouvelle vague”, especialmente las películas de Godard, de las que Mochizuki gusta.
No es la primera película de este director, nombre que aparece en varias producciones japonesas (hace poco le hicieron una retrospectiva de diez films en el Festival de Rotterdam) pero que no mereció la trascendencia, por lo menos hasta el momento, de un Takashi Miike. En Another Lonely Hitman, supo hacer que la atracción del tono neo-noir, se vea enriquecida por los vaivenes de un personaje complejo.
Corsólogo Adriangas